Vulnerabilidad y Empoderamiento en la Intimidad

por higuera

Vulnerabilidad y Empoderamiento en la Intimidad: Una Perspectiva Conductual Contextual

En el año 2023, el Grupo de Investigación en Ciencias Contextuales de Louisiana ha aportado una valiosa contribución al panorama científico con su trabajo «Promoviendo el aprendizaje apetitivo de la vulnerabilidad consensuada y empoderada: una conceptualización conductual contextual de la intimidad» (Front. Psychol. 14:1200452, doi: 10.3389/fpsyg.2023.1200452), centrándose en la comprensión de la vulnerabilidad y el empoderamiento dentro del marco de las relaciones íntimas.

En el artículo definen una serie de conceptos relacionales de forma conductual: Los conceptos de vulnerabilidad, intimidad, poder, privilegio y consentimiento. El definirlos conductualmente nos permite influir en ellos para mejorar las relaciones. Así se pueden establecer estrategias que permiten crear relaciones basadas en la intimidad que pueden empoderar a los interlocutores en contextos en los que relaciones funcionales son difíciles de conseguir.

No solamente se trata de relaciones de pareja o de amistad, principalmente se aplican las conclusiones de este artículo a relaciones en donde se dan diferencias importantes de poder o privilegios entre los participantes, como la relación terapéutica o las de enseñanza. El manejo adecuado de la vulnerabilidad puede fomentar la intimidad y permiten establecer relaciones mucho más funcionales y, por tanto, constructivas.

La vulnerabilidad

Parten del concepto de vulnerabilidad. En su esencia literal, la vulnerabilidad se define como la posibilidad de que una persona pueda exhibir comportamientos que podrían acarrear sufrir daño físico o emocional.

Esta definición muestra claramente como la vulnerabilidad depende del entorno en el que se desenvuelve el individuo. La vulnerabilidad siempre implica que se corre el riesgo de ser sometido a castigos o rechazos. Se ha asociado con la susceptibilidad al daño y también a comportamientos que en el pasado tuvieron consecuencias sociales negativas, entrando en el repertorio de aprendizaje conductual de la persona.

La intimidad

Pero la vulnerabilidad es el camino hacia intimidad. Porque se da la intimidad, cuando se muestra la vulnerabilidad expresando aspectos personales sensibles que no solo son aceptados, sino también reforzados.

Para fomentar la intimidad proponen los autores la creación de contextos funcionales. Destacan la importancia de las respuestas verbales y no verbales dirigidas a mitigar la percepción de amenaza y excitación emocional en el interlocutor durante momentos de vulnerabilidad. Estas respuestas incluyen la sincronización emocional, indicadores de interés y cuidado, así como auto-revelaciones recíprocas de vulnerabilidad. Ya que, en la construcción de la intimidad, la reciprocidad en la muestra de vulnerabilidades es esencial, porque cuando un interlocutor muestra sus propias debilidades, actúa como un refuerzo para el otro.

Este artículo propone una nueva óptica, donde la vulnerabilidad consensuada y empoderada es vista como esencial para la construcción de una intimidad segura. En esta concepción, el acto de mostrar vulnerabilidad no solo es seguro, sino que también amplía la esfera en la cual se puede manifestar, otorgando más libertad y empoderamiento al individuo.

Dinámicas de interacción, como el acto de pedir y dar, ejemplifican cómo la vulnerabilidad se presenta en la búsqueda apoyo y resolución. Sin embargo, este proceso también trae consigo el temor a desencadenar conflictos o un rechazo que puedan amenazar la autonomía personal.

El consentimiento en los contextos para fomentar la intimidad

Dentro de los contextos que potencian la intimidad destaca el consentimiento afirmativo, que supone adelantar que se va a aceptar la solicitud y se va a obtener una aprobación entusiasta. Este concepto se aplica también en situaciones desafiantes que requieren una muestra de vulnerabilidad. Originalmente se enunció relacionado con interacciones sexuales, pero se ha extendido a diversos contextos.

El poder y el privilegio

Implícitos en los contextos emocionales que se dan en cualquier relación están el poder y el privilegio.

Una comprensión feminista del privilegio que lo considera como una «ventaja no merecida…” ha permitido una conceptualización conductual contextual previa del privilegio como acceso diferencial a reforzadores importantes.

Amplían una conceptualización conductual de esta idea, definiendo el privilegio en una situación como la proporción dinámica de reforzadores apetitivos y aversivos accesibles para cada persona en ella, sin que tengan que haber sido adquiridos por la conducta de la persona.

Definen poder como «el control que cada parte de una relación ejerce sobre el comportamiento de la otra”. Esta definición indica que el poder en la relación puede estar desequilibrado ya que depende de los reforzadores disponibles para cada participante.

El acceso al poder se ejerce relacionalmente a través del control sobre un número relativamente mayor de reforzadores significativos.

En consonancia con la perspectiva contextual del privilegio, el poder lo conceptualizan como los grados de libertad que otorga el acceso a los reforzadores y el repertorio conductual resultante

Las diferencias de poder y privilegios entre los participantes en la relación influyen decisivamente en la forma en que va a discurrir esta. La vulnerabilidad surge como un elemento que puede ayudar para conseguir una relación de intimidad funcional.

El entendimiento de cómo el poder y el privilegio pueden influir en estas dinámicas ayuda a esclarecer el panorama, enfatizando la necesidad de crear contextos propicios para la intimidad funcional

Relaciones íntimas empoderadas

Los autores detallan en su artículo que se deben considerar los siguientes aspectos para fomentar las relaciones íntimas empoderadas

Condiciones para la intimidad funcional:

La intimidad implica comportamientos vulnerables que están bajo relaciones funcionales apetitivas, consensuadas y empoderadas.

Contrastan las relaciones funcionales apetitivas (relacionadas con la búsqueda, exploración y participación) con las relaciones funcionales aversivas (relacionadas con comportamientos de evitación).

Creación de contextos para la intimidad:

Las personas con más poder y privilegio relativo son responsables de manejar la vulnerabilidad de manera que promueva la intimidad en lugar de promover la vulnerabilidad forzada. Deben evaluar las dinámicas de poder, el consentimiento y el contexto para determinar si es factible y debe cultivarse la intimidad.

Modulación del mandato para la intimidad:

La persona con más poder debe ajustar sus solicitudes de intimidad en función de las dinámicas de poder, el tipo de relación y el propósito de la interacción. El objetivo es crear un entorno que respalde la vulnerabilidad consensuada.

Fomento de la accesibilidad a los reforzadores apetitivos:

La persona con más poder debe facilitar el acceso a los reforzadores apetitivos (experiencias positivas y gratificantes) tanto para sí misma como para la persona con menos poder. Esto implica detectar, discriminar y abordar hábilmente las relaciones funcionales apetitivas.

Evaluación e Intervención en la interacción continua:

Las interacciones íntimas son dinámicas. La persona con más poder debe evaluar la presencia de aversivos y trabajar para mantener la dominancia de las relaciones funcionales apetitivas. Esto incluye proporcionar recursos a la interacción para contrarrestar la dominancia de los aversivos.

Establecimiento de relaciones funcionales apetitivas entrelazadas:

Incluso en relaciones donde la intimidad no es el objetivo principal, las personas pueden establecer relaciones mutuas funcionales apetitivas que allanan el camino para la intimidad al fomentar comportamientos positivos.

Evitar consecuencias aversivas:

El uso de consecuencias aversivas para modificar el comportamiento puede socavar la intimidad. Es mejor centrarse en expandir repertorios bajo relaciones funcionales apetitivas y fomentar apetitivos interpersonales.

Aplicación en la relación terapéutica

Hay que tener en cuenta que en la relación terapéutica el paciente está mostrando su vulnerabilidad y hemos de crear el contexto para que se dé y se potencie la intimidad en un contexto en el que se empodere al paciente.

Conclusión:

El artículo concluye destacando que esta conceptualización de la intimidad coloca la responsabilidad en las personas con más poder para crear contextos que respalden una vulnerabilidad consensuada y empoderada. Sugiere que esta perspectiva puede guiar las respuestas a las interacciones vulnerables y orientar la investigación, la práctica y la cultura comunitaria.

Es un artículo muy interesante qué recomiendo que se lea con detalle

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