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Algunos aspectos de la hipocondría

por Dr. José Antonio García Higuera
Hipocondríacos médicos enfermedad física

Algunos aspectos de la hipocondría

En esta página se trascribe una entrevista realizada al Dr. García Higuera para el suplemento semanal de El Mundo sobre la hipocondría. Se tratan los siguientes temas: Como aparece, como se trata y se supera, la relación de los hipocondríacos con el médico, la relación entre la hipocondría y la enfermedad física, si es más frecuente entre los ancianos, y como afecta a los familiares del paciente.

Aspectos interesantes de la hipocondría

Entrevista concedida
a “El Mundo” para su suplemento
sobre Salud

Como y cuando aparece la hipocondría.

El factor clave es el aprendizaje. Hay que tener en cuenta que, frecuentemente, la exacerbación de la hipocondría que conduce a una persona a la terapia se relaciona con crisis existenciales y problemas cotidianos como toma de decisiones, duelos, problemas de trabajo, relaciones interpersonales desastrosas, etc. Estos problemas, que producen emociones fuertes y conducen a estados de ánimo duraderos y desagradables,
suelen ser vistos por los pacientes como insolubles y los intentan ignorar.

Sin embargo, las sensaciones físicas asociadas a las emociones negativas continúan, aunque nos hayamos olvidado de lo que las provocó. En estas situaciones de depresión o ansiedad básicas altas, cualquier sensación puede ser interpretada como enfermedad grave y produce en las personas predispuestas a ello un incremento grandísimo del miedo a la enfermedad. Se disparan entonces conductas de chequeo y comprobación
para intentar asegurarse de que no tienen nada. Estas conductas hacen que las sensaciones que se comprueban se fijen e incrementen y así se establece la hipocondría.

La interpretación de las sensaciones en clave de enfermedad es debida a un aprendizaje familiar o al papel social que se adjudica a la medicina para explicar y aliviar cualquier síntoma físico.

Se puede acceder a una página en la que se muestran procesos psicológicos asociados a la hipocondría pinchando aquí.

Como se trata y se supera.

El tratamiento de la hipocondría es psicológico.
Suele estar acompañada de problemas de ansiedad y depresión, por lo que la medicación puede ayudar también combinándose siempre con la psicoterapia.

Los tratamientos psicológicos que han probado empíricamente su eficacia en el tratamiento de la hipocondría son los cognitivo conductuales. Consisten fundamentalmente en la exposición a los síntomas de enfermedad que nota el paciente, sin que haga nada para controlarlos como ir al médico o intentar descubrir qué es aquello que sienten.

También se utiliza la terapia propiamente cognitiva en la que se identifican los pensamientos automáticos, que asocian síntomas y enfermedad, y se cuestionan racionalmente, haciéndose además experimentos en la vida cotidiana que confirman las hipótesis de que los síntomas no corresponden a una enfermedad. Ambos tratamientos tienen como fin mostrar al paciente una interpretación adecuada de los síntomas que siente y a que supere el miedo que le generan.
Todas estas aproximaciones: medicación, exposición, terapia cognitiva, se pueden complementar, los tratamientos no son excluyentes y su combinación puede mejorar los resultados obtenidos al aplicarlos de forma independiente. En la práctica clínica se utilizan y se adaptan a las características personales
de cada paciente.

Como preparación a la terapia y para entender mejor
como se establece la hipocondría se puede consultar el Curso Terapéutico de Aceptación que incluye una explicación profunda de los procesos que perpetúan la hipocondría y expone
un aprendizaje de aceptación de sensaciones amenazantes que puede ser de ayuda en el tratamiento. Aunque el curso es terapéutico, hay que tener en cuenta que no puede nunca sustituir a una terapia.

Pinchando aquí se puede acceder a la página en la que se explica cómo
aplicar el Curso Terapéutico de Aceptación a prevenir y superar la hipocondría.

Relación del hipocondríaco con los médicos

¿El perfil de un hipocondríaco puede ser el
de una persona se presenta en la consulta de un médico convencida
de que tiene una enfermedad grave e insiste en que le hagan pruebas para
confirmar sus sospechas?

Hay hipocondríacos que van al médico en busca
de un diagnóstico que explique lo que realmente siente y le hace sufrir.
Como el médico no le da un diagnóstico adecuado buscan una
y otra vez encontrándose con la incomprensión. Lo tremendo
de la sociedad es que niega lo que no sabe explicar.

Otros no van nunca por miedo a que les descubran algo.

¿Cuál es la relación del hipocondríaco
con los médicos? ¿Acude impulsivamente a los especialistas,
convencido de que no dan con la grave enfermedad que padecen? ¿O por
lo contrario lo evitan para retrasar todo lo posible el fatal diagnóstico?

Depende de la persona. Hay algunos que van compulsivamente
al médico y se quedan momentáneamente tranquilos cuando les
dicen que no tienen nada. Aunque eso les dura poco, porque enseguida piensan: “pero
no le dije que…”, “pero no me ha hecho la prueba X…”.
Así vuelve la duda, el miedo y el problema cobra nueva fuerza.

Otros no van al médico por el propio miedo a que les
descubran algo. Lo evitan hasta el punto de que descuidan su salud y dejan
de hacer los chequeos que debemos seguir todos. Este es uno de los problemas
que tiene la hipocondría y en este sentido es en el que empeora la
salud, no que el temor genere un cáncer o el SIDA, es que no van al
médico y por eso se les detectan las enfermedades demasiado tarde.

¿Son los médicos de atención primaria
los que primero tienen contacto con ellos?

Evidentemente. Están convencidos que sus males tienen
una causa física y buscan allí la solución. Son enfermos
molestos para los médicos porque ellos no pueden hacer nada y, sin
embargo no dejan de acudir a su consulta. Se dan cuenta de que tienen que
reforzarles la idea de que están sanos y no tienen lo que temen, pero
al darles una salida para superar el miedo, la consulta se convierte en una
forma de evitación que les sirve para quedarse momentáneamente
tranquilos. El médico se convierte así en la única forma
de asegurarse de que no les pasa nada y entonces no se los quitan de encima,
porque vuelven una y otra vez en busca de alivio aunque sea momentáneo.
Finalmente pueden llegar a enfadar al médico.

La hipocondría y la enfermedad física

¿Puede convivir una enfermedad grave con la hipocondría?

Cuando se tiene una enfermedad grave se sufre y se teme, pero
es un temor a algo real y amenazante a diferencia de lo que ocurre en la
hipocondría. Puede ocurrir, pero no es lo corriente.

¿Exageran sus dolencias o realmente el sufrimiento
que padecen es muy grande?

El hipocondríaco realmente siente los síntomas
que describe, aunque no se sepa a qué responden y no se encuentren
causas físicas, no podemos negar su realidad y su sufrimiento.

Al sufrimiento que tienen se le añade la tremenda incomprensión
que conlleva por parte de los médicos y de los que más les
quieren. Ellos creen que tienen una enfermedad física, como no les
encuentran nada, les dicen que no tienen nada, que todo es imaginación,
que se olviden, que solamente es fuerza de voluntad, etc. etc. Nadie se da
cuenta de que un problema psicológico, que no saber lo que les pasa
lleva a un sufrimiento mucho peor que muchas enfermedades físicas
y que los síntomas que tienen REALMENTE los están sintiendo,
aunque no correspondan a una enfermedad determinada.

¿Se considera realmente la hipocondría una enfermedad? ¿Tiene
varios estadios en su desarrollo (o lo que es lo mismo: una persona especialmente
aprensiva y sensible a los temas de salud acaba siendo un hipocondríaco)?

Los trastornos mentales hay quien los considera una enfermedad.
Este punto de vista tiene la ventaja de poner énfasis en la falta
de responsabilidad de la persona que los sufre y asigna un rol social de
enfermo a la persona. Nadie se enfada contigo si tienes una gripe y te cuidarán
y te liberarán de algunas responsabilidades. Sin embargo no ocurre
lo mismo cuando se padece una hipocondría, porque no se entiende lo
que pasa y se cree que se está fingiendo o sacando algún
provecho. Por eso si socialmente se considerara una enfermedad tendría
algunas ventajas.

Pero considerarla una enfermedad tiene otras desventajas, las
que se derivan de que los trastornos psicológicos no responden al
concepto de enfermedad que tenemos todos. Por ejemplo, no existe una causa
interna o externa ajena a la conducta, no existe un curso determinado, etc.
Por eso este concepto introduce problemas a la hora de llevar a cabo una
terapia psicológica. El éxito de la terapia psicológica
depende de la persona, de cómo comprenda el problema y de cómo
vaya cambiando su conducta y sus pensamientos, pero con el concepto de enfermedad
esto no se fomenta.

Hay grados de aprensión, pero lo que puede ser una preocupación
normal o exagerada por la salud no tiene por qué desembocar en una
hipocondría. La hipocondría implica un sufrimiento muy grande
y un deterioro de la vida social, laboral, familiar y personal. La persona
aprensiva solamente se preocupa, pero no se deteriora su vida.

¿Puede un hipocondríaco sugestionarse hasta
tal punto de acabar propiciando la enfermedad que temen?

NO. Lo que sí ocurre es que lo que hace para evitar
el sufrimiento le lleva a sufrir mucho más. Pero nadie se provoca
un cáncer o adquiere el SIDA por pensar que lo tiene.

Los familiares del hipocondríaco:

¿Qué consejos se puede dar a los familiares
que conviven con un hipocondríaco?

Que se den cuenta de que sufre y que aunque parezca que todo
es imaginario y sin sentido, se fijen en como sufren y lo mal que lo pasa
y sepan que sienten realmente síntomas que no saben explicar y creen
que son una enfermedad.

Para convencerles de que inicien un tratamiento psicológico
o psiquiátrico, pueden intentar hacerles ver que mientras se descubre
que enfermedad tienen y se la curan tienen que disminuir su ansiedad y su
depresión y que tienen que iniciar, al menos, un tratamiento de sus
problemas psicológicos.

La hipocondría y la vejez

¿La hipocondría afecta de manera especial a
los ancianos debido a la cantidad de medicamentos que en muchas ocasiones
tienen que tomar? Al respecto se está ensayando desde hace algún
tiempo en un hospital público un servicio geriátrico de polimedicación. ¿Cree
que esto resolvería los problemas que origina en las personas mayores
la ingesta de muchos medicamentos a la vez?

En la hipocondría hay un elemento esencial que es el
miedo a la enfermedad y/o a la muerte. Los ancianos tienen la muerte más
cerca y la enfermedad y los achaques son para ellos el pan nuestro de cada
día. El tenerlos cerca no implica necesariamente que temerlos, posiblemente
al revés. El proceso de envejecer nos va llevando por distintas experiencias,
en general lentamente, de forma que nos vamos adaptando a lo que nos va a
ocurrir. Por ejemplo, de pronto todos pasamos por frecuentes comuniones,
luego bodas, más tarde bautizos, de nuevo comuniones, y luego entierros
y funerales. Nos ocurre porque las personas más allegadas o los compañeros
de trabajo van llegando a determinada edad en la que se casan tienen hijos,
enferman y mueren. Los más ancianos han pasado la experiencia de perder
seres queridos y de verlos enfermos y eso les enseña lo más
importante que es la aceptación de la vejez, como lo que es: algo
inevitable.

Los psicólogos no medicamos y por lo tanto no puedo
darte una opinión profesional de los problemas de la polimedicación.
Lo que sí es cierto es que existe en la sociedad actual una fe exagerada
en el poder de la medicina y que le estamos exigiendo que nos cure todas
las enfermedades y que nos proporcione una calidad de vida como cuando teníamos
20 años, pero eso es imposible. Muchísimas veces se toma medicación
intentando resolver problemas que no corresponden realmente a una enfermedad,
sino a un sufrimiento consecuencia de los avatares amargos que nos ocurren
en la vida. Parece que la medicina nos ofrece la vida eterna y feliz; pero
por desgracia esto está muy lejos de ser cierto.

18/5/2007

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